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CONFIRMACIÓN
Los
bautizados avanzan por el camino de la iniciación
cristiana por medio del sacramento de la Confirmación,
por el que reciben la efusión del Espíritu Santo, que
fue enviado por el Señor sobre los Apóstoles el día
de Pentecostés.
Con el sacramento de la Confirmación la persona
acepta voluntariamente la fe de Cristo.
La vida
del cristiano es una existencia espiritual, una vida
animada y guiada por el Espíritu hacia la santidad o
perfección de la caridad. Gracias al Espíritu Santo y
guiado por Él, el cristiano tiene la fuerza necesaria
para luchar contra todo lo que se opone a la voluntad de
Dios. ( Gal 5,13-18; Rom 8,5-17).
Unción:
Simboliza la fuerza. La unción con el óleo es sinónima
del Espíritu Santo. En el sacramento de la Confirmación
se unge al confirmado para prepararlo a ser testigo de
Cristo.
Las
manos: Mediante la imposición de manos los Apóstoles y
ahora los Obispos, trasmiten
el "don del Espíritu Santo”
Gracias
a la fuerza del Espíritu que habita en nosotros, el
Padre y el Hijo vienen también a habitar en cada uno de
nosotros.
1Cor
3,16; Rom 8,9
Pidiendo
la intercesión a la Santísima Virgen María al final
de la celebración
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